La situación de la industria armamentística de Rumania. ¿Dónde se fabrican las armas y donde se venden?  Parte I

¿Cuál es la situación de la industria armamentística de Rumania? ¿Cuáles son los mercados del armamento que fabrica?

Anualmente en “los escenarios de guerra” mueren decenas de miles de personas, según la O.N.U. Tras esta “cortina” se desarrollan los grandes negocios de la industria armamentística. Para asegurar la seguridad, los estados del mundo se encuentran en una permanente carrera armamentística.

 

El año pasado, a nivel mundial, se han adquirido productos militares por valor de más de 1.700 billones de dólares, un tercio más que en el año 2000, conforme  al Instituto Internacional de Investigación para la Paz. El presupuesto para armamento en 2014 fue diez veces mayor que el asignado para el desarrollo, 130 billones de dólares.

 

En 2014, Rumania exportó productos militares por más de 160 millones de euros

 

Antes  de 1989, Rumania era el quinto exportador a nivel  mundial de productos militares. En el año 2014, el estado rumano vendió munición, armamento y tecnología militar por valor de más de 160 millones de dólares, en 53 países. Los principales clientes han sido los aliados de OTAN, EE.UU, Noruega, Gran Bretaña y Bulgaria, pero también  estados del tercer mundo como Marruecos, Mozambique, Uzbekistán y Afganistán, según el Departamento para el Control de las Exportaciones. Ha sido uno de los mejores años para la industria de defensa rumana tras 1989.

 

“Nos hemos propuesto que, en los siguientes cinco- siete años, el valor de las exportaciones realizadas por nuestra industria de defensa llegue a los 500 millones de dólares, para ello debemos volver a ganar algunos mercados”, declaro el secretario de estado del Ministerio de Economía.

 

El gran problema de la industria de defensa rumana es la anticuada tecnología. Romarm, compañía estatal especializada en la producción de munición, armamento y tecnología de lucha, está compuesta por 15 fábricas. La mayoría no pueden  cubrir la demanda existente debido a que la maquinaria es anticuada de los años 70-80, y cuentan con personal insuficiente.  En comparación, al mismo tiempo que aquí se trabajan todavía con herramientas de la época de Ceausescu, otros productores europeos de armamento utilizan tecnología avanzada como impresoras 3D. Romarm funciona bajo la autoridad del Ministerio de Economía.

 

“Perdemos dinero por elementos de  ineficiencia, pero desde el punto de vista de la utilización de la capacidad de producción estamos al 100% en este dominio. Una utilización más intensiva podría llevarnos a la  inutilización de los utillajes” según el Secretario de Estado.

 

Añade que “por desgracia en este momento, la demanda que tiene la industria armamentística rumana es mínimo diez veces mayor de lo que produce”

 

Digi24 les presenta, en exclusividad, los bastidores del negocio de la industria nacional de defensa. Hablamos de problemas de un domino estratégico, de seguridad nacional, guardado lejos de las cámaras. Es el primer reportaje que ha obtenido permiso para entrar en una de las fábricas estandarte de Romarm después de 1989: Carfil Brasov. La fábrica está especializada en la producción de bombas y lanzagranadas.

 

“Entre estos se encuentra el célebre AG7 destinado exclusivamente a los países que formaron parte del C.A.E.R. Es un lanzagranadas muy fiable y con mucha demanda” según dice el director general de Carfil Brasov.

 

En 2014 Carfil Brasov, obtuvo unos beneficios netos de  explotación, por valor de cerca dos millones de euros. Toda la producción se exporta a países de América, Europa, África y Asia.  Los productos más vendidos son los lanza-proyectiles  antitanque AG7 y los AG 9 con sus proyectiles  correspondientes, y también los que están a la altura de los estándares de la OTAN, como el lanza proyectiles B60 de tipo comando.

 

“En 2015, hasta el momento de este reportaje la capacidad está casi al máximo, estimando,  hasta finales de 2015, un crecimiento del volumen  de exportación del 10-15% aproximadamente” según El director general de Carfil Brasov.

 

El proceso de producción de los proyectiles comienza en la sección de munición. Aquí, 90 trabajadores producen componentes para el proyectil del calibre 82 mm. Hay personal con más de 40 años de experiencia.

 

La falta de maquinaria eficiente se compensa con la experiencia de los trabajadores

 

Los trabajadores tienen una enorme responsabilidad, ya que se les obliga a realizar productos competitivos, a los estándares de la OTAN, con maquinaria vieja de los años 80, de fabricación rumana.

 

“Nos basamos más en  la experiencia. Es decir nuestro personal está muy cualificado e instruido dado el hecho además de que son personas con edades adultas. Si miran no verán a nadie por debajo de los 35 años” explica un trabajador.

 

Es sorprendente  que una gran parte de los trabajadores de la sección de munición son mujeres. Esto se debe a que la producción de proyectiles necesita mucha paciencia. Para relajar el ambiente  de trabajo las señoras han decorado la maquinaria con flores. Una de las mujeres trabaja de tornera desde el año 1978. “Las manos de una mujer son más finas que las de un hombre” indica la citada trabajadora.

 

Los componentes de un proyectil, realizado en la sección de munición, llegan después a la sección de control. Aquí, las piezas se verifican una a una y tras pasar el test de calidad se transmiten a montaje.

 

“De aquí no sale una pieza defectuosa, todo se soluciona, para que no se pare la cadena”, añade un controlador de calidad.

 

Carfil quiere diversificar la producción militar a los estándares de la OTAN

 

En la sección vecina, 60 trabajadores preparan componentes para armas. Barras metálicas se transforman en tubos para lanzaderas de proyectiles y después se entregan en el taller de montaje. Los trabajadores montan diariamente lanzagranadas AG7.

 

Los  lanzagranadas montados  empaquetan y se exportan. En breve, para diversificar la producción a los estándares de la OTAN, Carfil ha comprado cinco utillajes nuevos de última generación, tres de los cuales se montaran e la sección de munición y dos en la sección de armamento.

 

La fábrica intenta, ahora, resolver los problemas de fundición de aceros. En esta sección el Gobierno ha invertido más de 30 millones de euros, pero no ha funcionado hasta el momento debido a que las inversiones se redujeron en el año 2000. En el presente los utillajes están fuera de garantía y la fábrica paga impuestos sin obtener ningún beneficio.

 

Cugir, la ciudad que vive de la producción de armamento

 

A 250 km de Brasov, Cugir “vive” de la producción de munición y armamento. Son las 6.30 de la mañana. Cientos de trabajadores se dirigen hacia la Fábrica. Muchos vienen de los pueblos vecinos. Ganan poco fabricando costosas armas.

 

“Cargados” de comida, conservas y tabaco, los trabajadores  pasan por la puerta de la fábrica. Comienza un nuevo día de trabajo, en el cual van a producir cartuchos y ametralladoras. El 95 % de la producción realizada es para exportar. En 2014 la Fábrica de Cugir fue la más rentable de la filial Romarm, y en 2015 batió un nuevo record de ventas.

 

“En 2014, se registró un beneficio de 10,8 millones. En 2015, en los primeros 6 meses se registró  un beneficio de 18, 5 millones. Hasta finales de 2015 se calcula que el beneficio pudo llegar a 30 millones”

 

La Fábrica está bien camuflada en el bosque, y el acceso a las instalaciones, para las personas ajenas está totalmente prohibido. En estas naves se fabrican cartuchos, fusiles y ametralladoras para los países de la OTAN y para los que no están en la Alianza y que utilizan calibres de tipo soviético.

 

“Tenemos contratos hasta finales de 2017. Intentamos servir a tiempo estos contratos. Es por ello que necesitamos contratar más personal. Hemos creado en el último periodo 200 puestos de trabajo” dice el director general de la fábrica.

 

Antiguo director de la Industria de Defensa, ahora comerciante de armas

 

En el presente, la fábrica trabaja una nueva arma multifuncional, en colaboración con una empresa del antiguo director de la Dirección de Industria de Defensa subordinada al Ministerio de Economía. Este coordino la Industria de Defensa de Rumania hasta 2009. Dimitió después de que la prensa le implicase en un caso de conflicto de intereses, relacionados con un negocio de consultoría para la modernización del ejército rumano. Ahora tiene su propia empresa de productos militares.

 

“Desearía traer productos nuevos y puedo decirles que este fusil respeta las demandas del soldado del 2020. Dispara dos tipos de munición, 12,7 y el cartucho tipo  OTAN y el cartucho de origen ruso” comenta el citado empresario.

 

Desde  2004, una sección de la fábrica se transformó  en fábrica de armas. “Fábrica de Armas Cugir” produce, entre otras, el célebre AKM, conocido como el kalashnikov rumano. El fusil se realiza bajo una licencia soviética mejorada por ingenieros rumanos. Desde tiempo del régimen comunista, el AKM ha sido una de las armas automáticas más vendidas.

 

El director general de la Fábrica de Armas Cugir dice que “de los estudios realizados resulta que es el arma más fiable aun en  estos momentos. Porque es fiable en todas las condiciones de lucha y de terreno”.

 

Fuente: www.digi24.ro 

 

En breve la Parte II: Antes de 1989; El ISIS, Irak y Siria; El mercado Americano; El problema de las materias primas; Fabrica de tanques; Socios estrategicos...


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Comentarios: 2
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  • #2

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